


Conocí a Lorelei Sein durante unos cursos de expresión artística en 1999 y compartí con ella años de formación, en los que disfruté de su amistad y su generosidad.
Sus amigas fuimos la familia que heredó sus escritos y cuadernos de pinturas, tras su súbita muerte en Abril del 2003.
De sus escritos rescato este deseo: "Que tu alma suene en tu voz como un árbol de luz".
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