domingo, 8 de agosto de 2010

Clarice Lispector, una iniciación.


"Tengo que no indagar en el misterio para no traicionar el milagro. Quien escribe o pinta o enseña o danza o hace cálculos en términos de matemática hace milagros todos los días. Es una gran aventura y exige mucho coraje y devoción y mucha humildad. Mi fuerte no es la humildad en vivir, Aunque con límites. Pues el día en que pierda dentro de mí mi propia importancia -todo estará perdido-. Mejor sería la soberbia, y está más cerca de la salvación quien piensa que es el centro del mundo, lo cual es un pensamiento idiota, desde luego. Lo que no se puede es dejar de amarse a sí mismo con algún impudor."
Así hace hablar Clarice Lispector a Loreley, el personaje de "Aprendizaje o el libro de los placeres". Quizás una posibilidad de iniciarse en la extraña belleza de su escritura.

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